Todo empezó con un “no me lo creo”. Era lo único que podíamos repetirnos el uno al otro, antes de pisar territorio francés y terminar de creérnoslo. Los colores en Cannes son diferentes a los de Madrid, pero lo verdaderamente especial es el ambiente. Las personas que conoces de todas partes del mundo, lo que aprendes observando el trabajo de otros y sus detalles.

En Cannes descubrimos el verdadero potencial de la creatividad en su máximo exponente. Vimos que la creatividad no tiene límites y que de verdad puede cambiar vidas.

Sin duda fue una competición difícil, cuando descubrimos el tema -Movimiento Movember y cáncer testicular-, en seguida nos dimos cuenta de que nos enfrentábamos a un gran reto. Representamos una bebida espirituosa, pero demostramos que cualquier marca puede cambiar el rumbo con un sencillo gesto. Finalmente, no ganamos, pero tampoco perdimos. Volvemos a España con una maleta cargada de ilusión, conocimientos, nuevos amigos y grandes recuerdos.

El día que supimos que no habíamos ganado, fue el día que conocimos a nuestros compañeros españoles de otras categorías. En ese momento ya nos dimos cuenta de que seríamos grandes amigos en esta experiencia. Juntos hemos vivido muchas cosas, un concierto de The Killers en el Stand de Spotify, hemos conocido a gente de muchos países (Japón, Alemania, Holanda, Bélgica, Sudáfrica…) y, sobre todo, juntos hemos asistido a apasionantes charlas, conferencias, seminarios, donde “los mejores en lo suyo” compartieron algunas gotas de su sabiduría con nosotros.

Cannes es el lugar donde se unen grandes empresas como Google, Facebook o Uber; grandes caras como Martin Sorrell o Naomi Campbell; y grandes causas como la contaminación, la igualdad entre hombres y mujeres o las guerras injustas – ¿hay alguna guerra justa?

Es el lugar donde la creatividad lo cambia todo.

Hemos reído con personas de culturas muy diferentes a las nuestras, hemos llorado con grandes campañas que luchan contra injusticias enormes, y nos hemos inspirado por el talento de grandes compañías y su espíritu para generar un cambio.

En Cannes hemos aprendido que hay muchas cosas que nos diferencian, pero hay más cosas que nos unen, por ejemplo, el amor por nuestro trabajo y lo que hacemos.

Sin duda, lucharemos para volver a vivir esta gran aventura de nuevo.

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